Blog · 8 de agosto de 2026
Cinco errores al sacar la primera licencia
Los que más vemos en el mostrador: pagar la escuela antes del examen, no revisar el SIMIT y llegar sin las gafas puestas.
Nadie saca la licencia dos veces por primera vez, así que todo el mundo llega estrenando el trámite. Estos son los cinco tropiezos que más vemos.
1. Pagar la escuela antes de saber si eres apto
El más caro de todos.
El examen médico te dice si eres apto y para qué categoría. Si te matriculas primero y resulta que tu caso admite otra categoría —o que necesitas una corrección visual que no sabías—, ya pagaste un curso que no era.
Por eso recomendamos empezar por el examen médico. No es obligatorio, pero es más barato.
2. Pagar los derechos antes de tener el certificado
El pago en la Ventanilla Única de Servicios va al final, después del certificado. Se confunde mucho porque suena a “primero pago, luego hago”.
Si pagas primero y algo se atraviesa, gastaste sin resolver.
3. No revisar el SIMIT
Aplica sobre todo si ya conduces moto o si tuviste licencia antes. Un comparendo pendiente frena el trámite, y casi nadie se entera hasta que está en la ventanilla.
La consulta es gratis y toma dos minutos. Lo explicamos en consulta el SIMIT antes de renovar.
4. Llegar al examen sin las gafas
El examen visual se hace con la corrección que usas normalmente. Si usas gafas o lentes de contacto, llévalos puestos.
Venir sin ellos no te ayuda: mide una condición que no es la tuya cuando conduces.
5. Creer que el examen es un trámite de sellos
No lo es. Son cuatro pruebas —visual, auditiva, médica general y psicológica— y cada una la practica y la firma un profesional de esa especialidad. No hay una sola persona que lo firme todo.
Eso es lo que hace que el certificado sirva: no es un papel, es una evaluación — y por eso solo lo puede expedir un CRC habilitado.
Bonus: no preguntar antes de venir
Si tu caso tiene algo particular —una condición médica, una duda sobre la categoría, atención en Lengua de Señas Colombiana (LSC)— escríbenos antes por WhatsApp.
Un mensaje de dos líneas te puede ahorrar un viaje.
